lunes, 26 de abril de 2010
jueves, 22 de abril de 2010
Cuadernos 101 Calle Lagasca en Madrid
Rótulo de la Calle dedicada a Mariano Lagasca en Madrid. En el panel inferior (que hace el número 33) hemos colocado algunos establecimientos, de dicha calle, en los que encontramos también el nombre de nuestro paisano. La calle Lagasca, situada en el barrio de Salamanca, es una calle llena de tiendas de ropa. Aquí se muestra el género más novedoso e innovador de la costura española. Está ubicada la embajada italiana y el hotel Lagasca, entre otros establecimientos dignos de mención.*
martes, 23 de marzo de 2010
Cuadernos 100 Elogio de LAGASCA
ELOGIO HISTÓRICOA
D. MARIANO LA GASCA Y SEGURA
*
1776 – 1839
Por el doctor Agustín Yáñez y Girona
VEINTIUNO
Las criptógamas, que le habían también cautivado desde el principio de su carrera y cuya afición se cree se debió a nuestro Martí y trasmitió a Clemente, y aún a Cavanilles, le ocuparon después con alguna especialidad. Arregló para sus discípulos un método propio de distribución de los helechos, siendo vice-profesor en 1807, del que dio el primer curso a los alumnos del último año y repitió después varias veces siendo director del jardín. Ya se ha dicho más arriba que la Introducción a la criptogamia española, publicada en los Anales de Ciencias Naturales, había sido el resultado de un trabajo común con Clemente y García; Clemente estaba entonces ausente de España, y La-Gasca redactó dicho trabajo, excepto el prólogo que fue compuesto por García. Así lo asegura La-Gasca confesando con candidez ser enteramente suyos los pocos errores que hay en dicha memoria, a causa de no haber llegado a tiempo algunas observaciones útiles remitidas por Clemente y resultantes de las consultas que hizo en Inglaterra y en Francia con los primeros criptogamistas y de las comparaciones verificadas en los herbarios originales de los mismos.
martes, 16 de marzo de 2010
Cuadernos 99 Elogio de Lagasca VEINTE
*
ELOGIO HISTÓRICO
ELOGIO HISTÓRICO
A
D. MARIANO LA GASCA Y SEGURA
*
1776 – 1839
Por el doctor Agustín Yáñez y Girona
1776 – 1839
Por el doctor Agustín Yáñez y Girona
VEINTE
Las crucíferas y las cistíneas, que tanto abundan en nuestra península, fueron objeto de su esmerada solicitud: un gran número de una y otras, recogidas en sus viajes, se hallaban en su herbario, La-Gasca las había examinado con cuidado, había rectificado sus diferencias específicas y había comunicado sus notas a Decandolle y a varios otros botánicos. En el tomo segundo del Sistema universal, expresa Decandolle en la introducción a las crucíferas que le debía un gran número de especies nuevas que iba a descubrir; y en el primer tomo del Prodomus, al tratar de los cistus, dice que lo que va a explicar y publicar se debe en gran parte a la colección de ejemplares españoles de dicha familia, remitida por La-Gasca con notas muy perspicaces; colectio, dice, cistinearum hispanicarum notis manuscriptus sagacissimis illustrada a el. La-Gasca humanissime nobiscum comunicata.
viernes, 12 de marzo de 2010
Cuadernos 98 Elogio de Lagasca DIECINUEVE
1776 – 1839
Por el doctor Agustín Yáñez y Girona
DIECINUEVE
Además de las gramíneas y de las compuestas, llamaron también otras familias muy específicamente la atención de nuestro consocio. La umbelíferas, en cuya determinación fue tan poco feliz el inmortal Linneo, y que no sufrieron reforma considerable de parte de Jusieu, Mirbel y otros autores, le atormentaron mucho desde sus primeros estudios, según el mismo confiesa; las obras de todos los botánicos que consultó sobre esta familia, le dejaron un inmenso vacío. “Sin guía, dice, anduve muchos años, tropezando como todos, dando en un escollo cuando apenas acababa de apartar la vista del otro. Veía los defectos, pero ignoraba el modo de remediarlos, veía géneros bien marcados por la naturaleza, pero no acertaba a caracterizarlos…, en una palabra: sabía de memoria muchas voces, pero tenía pocas ideas exactas… En semejante estado de confusión, mil veces emprendí y volví a dejar este estudio; los libros por lo general sólo servían para aumentar más la confusión; y así, decidido por ultimo a probar mis fuerzas en este campo de Agramante, abandoné la lectura de todos, y en 1806 me dediqué con toda intensidad a consultar únicamente el de la Naturaleza. Sacudido el yugo de toda autoridad, fui descubriendo en ésta verdades que no había podido ver en muchos años, sin embargo de haber estado mirando repetidísimas veces.” Con estos medios, que debiera tenerse presente muy a menudo, progresó La-Gasca en gran manera en el estudio de una familia tan enredada como interesante bajo todos aspectos, conoció la exactitud de los trabajos de Cusson, adoptó su nomenclatura y arregló un sistema muy aventajado al de Linneo para el estudio de las umbelíferas; lo presentó a sus discípulos para hacer aplicación de él en la enseñanza pública del jardín cuando la desempeñó en calidad de vicerrector; vio confirmados prácticamente los buenos resultados de la teoría; repitió su explicación algo modificada en los cursos posteriores al año 1814 y publicó por fin la monografía de dicha familia en el número 2 de sus Amenidades naturales, impreso en Madrid en 1821. Posteriormente, durante su emigración, publicó, en 1825, sus Observaciones sobre la familia de las aparasoladas, memoria llena de erudición y criterio, abundante en datos positivos. Estos trabajos sirvieron mucho a Decandiolle para componer su memoria sobre las umbelíferas y arreglar la clasificación de dicha familia en el tomo cuarto de su Prodomus. Aún después de la publicación de estos escritos de dicho ilustre botánico, adquirió La-Gasca nuevos conocimientos sobre las mismas plantas e hizo a nuestra Academia el ofrecimiento que no pudo cumplir a causa de su enfermedad y muerte, de una nueva memoria acerca del mismo objeto, que podemos asegurar hubiera contenido datos y reflexiones del mayor interés.
miércoles, 10 de marzo de 2010
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